lunes, 28 de agosto de 2017

"Suicidio hídrico" en España


El cambio climático está incrementando las temperaturas y cambiando el régimen de precipitaciones, de forma que en el área mediterránea se producen graves sequías sucedidas por episodios irregulares de lluvias torrenciales. Las consecuencias son notables a causa de ambos fenómenos adversos: problemas de abastecimiento de agua, reducción de cosechas y mayor contaminación ambiental que se ven truncados por graves inundaciones y destrucción de infraestructuras así como dolorosas pérdidas humanas.

Embalse de Buendía (cuenca del Tajo) en la actualidad.

Pero estos efectos que todos conocemos pueden verse incrementados por otros de fondo como unas mayores temperaturas que dulcifiquen el verano en el norte de Europa y lo hagan más tórrido y desagradable en el sur con lo cuál vendrían menos turistas. Así como también una mayor demanda de energía para la refrigeración veraniega, una creciente desertificación o sequías más catastróficas y prolongadas.
En este sentido, en el siguiente enlace se califica de "suicidio hídrico" la actual gestión que se realiza en España. 

Lamentablemente, los intereses políticos y económicos tienden a prevalecer sobre los criterios técnicos y el cortoplacismo sobre las estrategias con visión de futuro.

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